Disyuntiva
Una disyuntiva: dos ascensores y el botón para llamarlos en el medio, y ,que curioso, está solo:
Tu beso me impregnó una esperanza que hoy, al igual que en ese momento, desconcierta... ¿como estas?...
...
Solos. Uno detrás del otro, lo miro mientras el agua lo acaricia y envidio a la mar. Solo con mirarte me empalmo, no puedo reprimirlo, no quiero hacerlo, me agazapo tras la cámara y vuelvo a observarte.
Cuando reaccioné te miraba, te sonreía.
Me descubrí mirándote como a nadie. Me sentí erecto, con las piernas abiertas intentando con descaro mostrarte lo que provocabas, un secreto susurrado por las pupilas.
Quería tocarte, no me dejaste... lamí la sal y me supo dulce... lamí tu mirada hasta que la clavaste en mi, querías verme sobre tu pecho, pero no lo hice, hasta que me ofreciste una mirada de risa y placer... me escuchaba sollozar desde lejos, te miraba y de pronto me envolvías, mis labios se rendían, liberando mi lengua.
Uno detrás del otro, yo mirándote, tu susurrando al mar... hasta que deje de mirar.
- No debo -
ambos desnudos frente al mar
- ¿Pero quieres?-
- Claro que quiero -
- Entonces si quieres, por que no debes?-
- no quiero enamorarme -
- no lo hagas, no es eso lo que te estoy pidiendo -
Recordé aquélla tarde en Tenerife, recordé los ojos color miel, las manos grandes, el cuello robusto, y las infinitas pestañas.
Recordé que minutos después estaba enamorado...y deje que Morfeo me abrazara con una parte de ti dentro de mí intentando albergarse y crecer.
- Te quiero -
su respuesta fue ...
El cariño excepcional está en lo que ni siquiera reparamos. Lo que no vemos... Quizás sólo cuando soy anónimo puedo considerar que he hecho algo realmente excepcional.








ser_anonimo dijo
...en otras palabras, me olvidé que no puedo fingir.
26 Febrero 2008 | 10:33 AM